Costa Rica inició este martes con una cifra alarmante: 805 homicidios acumulados en el año, cinco más que los registrados a la misma fecha del 2024. Así lo confirmó Vladimir Muñoz, subdirector interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), quien advirtió que el país mantiene una media mensual de setenta asesinatos y podría cerrar el 2025 con entre 875 y 880 muertes violentas, si la tendencia continúa.
Entre los hechos más recientes destaca el asesinato de Zuriely Guevara, joven enfermera del barrio Colina de Limón, quien murió tras recibir un impacto de bala durante un ataque dirigido contra otra persona. Según explicó Muñoz, se trató de un «homicidio colateral». Los sicarios perseguían a un hombre —amigo de la víctima— que huyó e ingresó a su vivienda. Uno de los atacantes entró disparando y, aunque el objetivo escapó por la parte trasera, una de las balas alcanzó a la joven, provocándole la muerte en el lugar. El hombre herido fue trasladado al hospital Tony Facio, mientras las autoridades investigan el trasfondo del caso.
La violencia también se extendió a otras zonas del país. El lunes por la noche, a las 10:11 p. m., en Chacarita de Puntarenas, un joven de veinte años fue encontrado sin vida con múltiples impactos de bala. Minutos después, a las 10:40 p. m., un estibador de cuarenta y seis años fue asesinado en Cieneguita, Limón. La víctima era colaborador de Japdeva y, según indicó Muñoz, podría tener vínculos con la venta ilícita de drogas. La seguidilla continuó la madrugada de este martes, cuando a la 1:40 a. m. se reportó otro ataque armado en La Guácima de Alajuela, donde un hombre de treinta y cinco años fue localizado con un disparo en la cabeza.
Las autoridades mantienen abiertas múltiples líneas de investigación mientras la cifra de homicidios sigue en ascenso, marcando uno de los años más violentos en la historia reciente del país.
