La reflexión del mandatario surgió a partir de una pregunta planteada durante una conferencia: «¿Cómo se puede cambiar el destino de todo un país?». En su respuesta, explicó que la transformación de El Salvador ha requerido condiciones políticas, éticas y de voluntad para ejecutar cambios.
Como primer punto, destacó que su movimiento político no tuvo el respaldo de los sectores tradicionales. «Nosotros nunca tuvimos padrinos políticos», afirmó, al explicar que los aportes económicos a las campañas pueden generar compromisos con quienes financian a los candidatos.
Bukele sostuvo que esa independencia permite que las decisiones gubernamentales no estén condicionadas por intereses particulares. «Solo le debemos a Dios y al pueblo», expresó, al señalar que el respaldo ciudadano es el que determina la continuidad de un proyecto político.
El segundo elemento que mencionó fue dejar de utilizar excusas para justificar la falta de resultados. El mandatario cuestionó los argumentos de gobiernos que atribuyen sus dificultades a factores como el tamaño de sus territorios, las limitaciones presupuestarias o los problemas heredados de administraciones anteriores.
Al referirse a la seguridad, recordó que El Salvador llegó a ser uno de los países más peligrosos del mundo y cuestionó que su tamaño sea presentado como la única explicación para la capacidad de un Estado de garantizar la seguridad pública.
«En lugar de hacer excusas», señaló, los gobiernos deben asumir la responsabilidad de resolver los problemas. También trasladó esa reflexión a la vida cotidiana, al utilizar como ejemplo la responsabilidad individual en el cuidado de los espacios públicos.
Como tercera clave, el Presidente Nayib Bukele planteó la necesidad de tener valentía para tomar decisiones, incluso cuando estas contradigan las posturas de organismos internacionales u otros sectores. En ese contexto, defendió la estrategia de seguridad aplicada en El Salvador y criticó las reacciones internacionales frente a las medidas de su Gobierno contra las pandillas.
«Toca ser valiente a veces para decirles que no», manifestó al referirse a las presiones externas que, según su valoración, pueden interferir en las decisiones de los gobiernos.
El mandatario concluyó que las autoridades deben actuar con sentido común y responder a las demandas de la población, en lugar de limitarse a reproducir políticas tradicionales o descartar experiencias que han dado resultados en otros lugares.

