La jornada laboral en Brasil podría pasar de un máximo de 44 a 40 horas semanales con la reforma aprobada por el Senado, una medida que busca eliminar la escala 6×1 y establecer dos días de descanso remunerado para los trabajadores.
El sistema actual permite distribuir la jornada en seis días de trabajo y uno de descanso. Con la modificación, el esquema previsto será de cinco días laborales y dos días de descanso, sin reducción de los salarios.
La reforma contempla una aplicación progresiva para facilitar la adaptación de las empresas y evitar que el cambio de horario se realice de manera inmediata.
¿Cómo se aplicará la reducción de horas?
La transición se desarrollará en dos fases:
- Primera fase: dos meses después de la promulgación oficial, la jornada máxima semanal bajará de 44 a 42 horas.
- Segunda fase: 12 meses después de la primera reducción, el límite pasará de 42 a 40 horas semanales.
El proceso completo tomará aproximadamente 14 meses desde la promulgación, según el calendario descrito para la implementación.
Uno de los puntos centrales de la propuesta es que la reducción de horas no podrá traducirse en recortes salariales. De esta manera, los trabajadores mantendrán su remuneración mientras se ajusta la jornada máxima permitida.
Votación mayoritaria en el Senado
La propuesta recibió 75 votos a favor y uno en contra en el Senado brasileño, de acuerdo con los datos proporcionados sobre la votación.
La iniciativa se enmarca en un debate sobre la distribución del tiempo de trabajo y descanso, así como sobre la conciliación de la vida laboral, familiar y personal.
Su alcance comprende a decenas de millones de trabajadores del sector formal brasileño, que podrían beneficiarse del nuevo esquema una vez que se complete el proceso legislativo y la implementación prevista.
La reforma plantea así dos cambios principales: reducir la jornada máxima a 40 horas semanales y sustituir la escala 6×1 por una distribución de cinco días de trabajo y dos de descanso remunerado, manteniendo los salarios.

