El Ministerio del Interior contabilizó 550,000 manifestantes en el país, mientras que los organizadores estimaron 800,000 participantes. Las movilizaciones también estuvieron acompañadas de saqueos y enfrentamientos en ciudades como París, Burdeos, Marsella y Niza.
Disturbios afectan edificios públicos y comercios
Uno de los incidentes más destacados de la jornada ocurrió en Limoges, donde un incendio consumió el campanario del ayuntamiento. El edificio, construido en 1883 y declarado monumento histórico en 1975, sufrió el colapso de la torre debido a los daños provocados por el calor.









En otras ciudades francesas también se registraron enfrentamientos entre manifestantes y policías, saqueos de comercios y daños a bienes públicos. En Burdeos, grupos encapuchados saquearon establecimientos, mientras que en Niza fue atacado el centro de videovigilancia y se reportaron daños a varios comercios.
En París, las autoridades informaron de enfrentamientos cerca del Palacio del Elíseo y de la intervención policial en distintos puntos de la capital. En Marsella, los agentes utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a manifestantes que bloquearon brevemente una avenida.
Gobierno francés anuncia acciones contra responsables de los disturbios
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que las manifestaciones reunieron a unas 550,000 personas en 110 marchas, con 110,000 participantes en París. Los organizadores, en cambio, situaron la participación nacional en aproximadamente 800,000 personas.
Las fuerzas de seguridad realizaron cerca de 400 detenciones y reportaron 60 agentes heridos. En Saint-Étienne, un manifestante perdió una mano por la explosión de una granada lanzada por la policía, de acuerdo con una fuente cercana al caso citada por AFP.
El presidente Emmanuel Macron afirmó que quienes causaron destrozos, ataques y saqueos serían perseguidos y castigados. Las movilizaciones reunieron a estudiantes, sindicatos y miembros del movimiento de los “Chalecos amarillos”, que protestan por el aumento del costo de la vida, la pérdida de poder adquisitivo y las condiciones del sistema educativo.
Las protestas también tuvieron repercusiones en otros países europeos. En Milán, Italia, se registraron enfrentamientos frente a la catedral, mientras que en Bruselas y Lieja, Bélgica, hubo concentraciones y detenciones por disturbios.

