Sobre el papel, el partido parecía una trampa para una Seleção que llega a este Mundial sin ninguna certeza, salvo la fuerza de Vinicius Jr. Primeros de su grupo con los mismos puntos que Marruecos, los brasileños se enfrentan a una selección japonesa que, si bien es menos vistosa, es capaz de neutralizar a los Países Bajos y Suecia y de derrotar a Túnez.
Como era de esperar, Carlo Ancelotti dejó a Neymar en el banquillo, cuya participación aún era dudosa. Una buena decisión dada la intensidad mostrada por ambos equipos en los primeros compases del partido. Su equipo generó las primeras ocasiones. Guimarães dispuso de dos oportunidades (minutos 3 y 10), mientras que Suzuki desvió su disparo de Cunha (minuto 13).
Vincius es neutralizado tácticamente por la defensa japonesa. Los Samuráis Azules desenvainan sus espadas y asestan sus primeros golpes. Kamada se estrella contra la pared (minuto 16). Ito encuentra a Ueda tras un saque de esquina, pero este falla el tiro (minuto 27).
Sano marca un gol él solo para Japón
Entonces Sano juega como un brasileño. Recoge un balón en el círculo central y lo conduce hasta el borde del área antes de soltar un potente disparo raso con la derecha que deja a Alisson sin opciones (minuto 29, 1-0).
El gol sacudió a los brasileños de su letargo. Vinicius inició una remontada por su banda, obligando a los japoneses a replegarse. Pero no flaquearon. Bien organizados, no concedieron ocasiones claras de gol hasta el descanso.
El cambio de entrenador transformó a la Seleção. El cabezazo de Guimaraes fue rematado por Suzuki (minuto 52). Japón logró un empate milagroso, pero Tomiyasu despejó el balón dos veces sobre la línea (minuto 53). Sin embargo, la suerte de Japón se acabó cuando Casemiro, asistido por Gabriel, quedó sin marca en el segundo palo. Esta vez, dejó a Suzuki inmóvil (minuto 54, 1-1). Instantes después, Vincius estrelló el balón contra el poste (minuto 58).
Aunque Ueda tuvo un impacto significativo tras el empate (minuto 63), la intensidad decayó drásticamente en el último cuarto, después de la pausa para hidratación. Brasil siguió presionando, pero los japoneses habían recuperado su solidez defensiva. Sus escasas ocasiones de gol surgieron de jugadas a balón parado, como el tiro libre de Rayan, que un defensor desvió a córner (minuto 84).
Martinelli al límite
Tras una serie de despejes imprecisos de Japón, Brasil creó una última oportunidad. Guimaraes, justo fuera del área, envió un magnífico pase raso con la zurda a Martinelli. El número 22 controló el balón y lo colocó con efecto, superando a Suzuki (90+4, 2-1). Un duro golpe para Japón, que sigue buscando su primera victoria en una eliminatoria a pesar de su buen desempeño en la fase de grupos en ediciones recientes.
Brasil puede respirar tranquilo. Han evitado la eliminación temprana y mantienen viva la esperanza de conseguir su sexta estrella. Tendrán que mejorar su rendimiento en la siguiente ronda contra el ganador del partido entre Costa de Marfil y Noruega.

