El aroma del atol, el sabor de las riguas y la tradición de los tamales se hicieron presentes en el Festival Gastronómico del Maíz, organizado por la Cancillería de El Salvador en el marco del Mes de la Independencia.
La actividad, inspirada en las tradiciones de Lolotique y en el legado cultural del pueblo lenca, convirtió al maíz en el protagonista de una celebración que recordó la importancia de preservar los sabores y conocimientos que han pasado de generación en generación.
El festival contó con la participación de la viceministra de Diáspora y Movilidad Humana, Patricia Godínez, y destacó la diplomacia cultural como una herramienta para acercar a los salvadoreños a sus raíces, reconocer el esfuerzo de los agricultores y mantener vivo el patrimonio gastronómico del país.

