Alrededor del 20% de las estaciones de servicio en Francia se han quedado sin al menos un tipo de combustible, una situación que se ha agravado en los últimos días debido al aumento de los precios del petróleo y a las dificultades en el suministro.
Las autoridades francesas aclararon que esto no significa que esas gasolineras estén completamente vacías, sino que muchas ya no cuentan con productos específicos, como diésel o algunos tipos de gasolina, mientras continúan vendiendo otros combustibles.
El incremento de la tensión en los mercados energéticos, impulsado por el conflicto en Oriente Próximo, ha presionado el abastecimiento de combustibles refinados y ha elevado los costos para consumidores y empresas.
Ante este panorama, el Gobierno de Francia anunció medidas para aliviar el impacto, entre ellas la ampliación de ayudas para conductores y la solicitud a la Unión Europea de flexibilizar temporalmente algunas normas sobre combustibles para que las refinerías puedan aumentar su producción.
Pese a las interrupciones registradas en miles de estaciones, las autoridades sostienen que el suministro nacional sigue siendo suficiente y mantienen un seguimiento constante de la distribución para evitar un desabastecimiento generalizado.

