El artista salvadoreño ha utilizado su voz no solo para compartir su música, sino también para transmitir un mensaje de fe y generar conciencia sobre el autismo, condición que le fue diagnosticada hace casi dos años. Pineda relata que fue tras su matrimonio con «Kari» que los signos de su condición se hicieron más evidentes, lo que lo llevó a buscar ayuda profesional hasta obtener un diagnóstico certero.
«Ha sido un proceso de años, realmente, hasta que el año pasado todo fue encajando y se llegó al diagnóstico», explicó. A pesar de haber recibido el diagnóstico en su vida adulta, recuerda haber notado desde niño ciertas dificultades para socializar y comprender su entorno. «Siempre fui muy nervioso y eso me afectaba en la parte social. Me costaba hablar con los demás, mirar a los ojos y entender por qué a otros les resultaba más fácil relacionarse», comentó.
Su experiencia le ha permitido entender que el autismo no solo impacta a la persona diagnosticada, sino también a su entorno. «Es importante tomar conciencia de que la condición involucra a varias personas alrededor, quienes también sacrifican mucho por apoyar y estar ahí», afirmó.
Casos como el de Pineda son más frecuentes de lo que se cree y, en muchos casos, las personas adultas con autismo han vivido años sin un diagnóstico debido a la falta de información y apoyo adecuado en décadas pasadas. Especialistas destacan que el autismo ha sido estudiado de manera más profunda en los últimos 30 a 35 años, lo que explica por qué muchos adultos lo descubren tardíamente.
«La mayoría de diagnósticos se sigue enfocando en niños pequeños, pero también hay adultos que necesitan esa confirmación. Siempre es valioso buscar apoyo, ya que ayuda a establecer objetivos, identificar desafíos y potenciar habilidades», señaló una especialista en el tema.
Aunque aún queda mucho por aprender sobre el autismo, experiencias como la de Danny Forrest demuestran que esta condición no es un impedimento, sino una manera distinta de vivir y contribuir a la sociedad.