Para adecuar la normativa a la dinámica migratoria que actualmente tiene El Salvador, debido al clima de seguridad y de negocios, la Comisión de Salvadoreños en el Exterior emitió dictamen favorable para reformar la Ley Especial de Migración y de Extranjería.
Los cambios propuestos establecen los plazos de permanencia mínima de residentes temporales y las causales de pérdida de la nacionalidad por naturalización. Además, garantizan los derechos de la niñez, ya que los hijos menores de edad de salvadoreños nacidos en el exterior obtendrían la naturalización.
Las modificaciones se aplicarían a los artículos 49, 119, 164 y 279 de dicho marco regulatorio, con el propósito de fortalecer la seguridad jurídica en los procesos migratorios.
Antes de aprobar el dictamen, los parlamentarios escucharon los aportes técnicos de la gerente de Extranjería, Eleonora de Marroquín, quien explicó que la iniciativa responde a los cambios que ha tenido la dinámica migratoria en los últimos años.
“La migración ha ido cambiando y es necesario ajustar los procedimientos al dinamismo que tiene actualmente”, afirmó la delegada.
De Marroquín agregó que algunos procedimientos vigentes tienen vacíos, lo que dificulta su aplicación debido a la falta de reglas claras en ciertos casos.
Uno de los cambios que se ha planteado es que las personas con residencia temporal deberán permanecer en el país no menos de 90 días al año, ya sea de forma consecutiva o acumulada. De no cumplir con ese requisito, podrían perder su estatus migratorio, salvo en casos de fuerza mayor debidamente justificados ante la Dirección General de Migración y Extranjería.
Marroquín señaló que actualmente la normativa exige que los residentes temporales permanezcan nueve meses en el territorio nacional y no se ausenten por más de 90 días.
Con la reforma se busca adecuar la legislación al nuevo perfil de extranjeros que residen en El Salvador, entre ellos empresarios, inversionistas y personas de negocios, cuyas actividades les requieren entrar y salir del país con mayor frecuencia, pero que mantienen un vínculo real con el territorio.
“En varios casos, cuando regresan al país se encuentran con que su residencia ya fue cancelada, por lo que el trámite se les inadmite y deben iniciar nuevamente el proceso”, explicó.
Las modificaciones también plantean que los hijos menores de 18 años nacidos en el extranjero de padres que hayan adquirido la nacionalidad salvadoreña por naturalización o nacionalización puedan ser reconocidos como salvadoreños, mediante una solicitud presentada por sus padres ante las autoridades migratorias.
Esta modificación se sustenta en la Constitución de la República, particularmente en los artículos 90 y 94, y en la Ley Crecer Juntos, normativa que reconoce a la niñez como sujeto de derechos, con el fin de garantizar la igualdad dentro del núcleo familiar.
Además, el proyecto incorpora disposiciones para clarificar las causales de pérdida de la nacionalidad salvadoreña por naturalización. Entre ellas se contempla residir más de dos años consecutivos en el país de origen, permanecer fuera de El Salvador por más de cinco años seguidos sin autorización o recibir una condena por delitos dolosos graves mediante sentencia firme. En este último caso, la nacionalidad no podría recuperarse.
La diputada Ana Figueroa señaló que, históricamente, El Salvador ha sido un país del que las personas emigran en busca de mejores oportunidades, pero afirmó que esa realidad ha comenzado a cambiar en los últimos años debido a las políticas de seguridad impulsadas por el Presidente Nayib Bukele.
Agregó que, durante años, la legislación migratoria tuvo vacíos debido a que el país no estaba acostumbrado a recibir migración, sino a que sus ciudadanos se fueran al exterior. Por ello, consideró necesario actualizar los procedimientos y adecuar la normativa a la nueva realidad migratoria que enfrenta el país.
