Hace 21 años, el volcán de Santa Ana, también conocido como Ilamatepec, volvió a mostrar su fuerza. A las 8:20 de la mañana, los instrumentos registraron un repentino aumento de la actividad volcánica y, 20 minutos después, la energía sísmica alcanzó uno de los niveles más altos del episodio.
Poco después comenzaron las explosiones, la emisión de gases y la caída de ceniza, que alcanzó distintos puntos del occidente del país, entre ellos Los Naranjos, Nahuizalco, Juayúa, Ahuachapán y La Hachadura.
Ante la emergencia, las autoridades evacuaron a pobladores de las zonas cercanas al volcán y habilitaron albergues.
Aquel día, el paisaje de Santa Ana cambió durante varias horas. El Ilamatepec recordó que, bajo su imponente silueta, la tierra continúa viva.
El 1 de octubre de 2005 quedó registrado como la fecha de la última erupción del volcán de Santa Ana, un episodio que forma parte de la historia y memoria natural de El Salvador.

