Brasil se prepara para una segunda vuelta presidencial entre el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, en una contienda que mantiene la atención de América Latina y Estados Unidos. Tras una primera ronda en la que Bolsonaro superó a Lula por un estrecho margen, ninguno obtuvo el porcentaje necesario para ganar directamente, por lo que los electores deberán decidir entre dos proyectos políticos que mantienen profundas diferencias.
Una segunda vuelta marcada por los apellidos Bolsonaro y Lula
Aunque en la primera ronda participaron 12 candidatos, la contienda presidencial brasileña ha estado centrada en Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Los apellidos que aparecerán en las papeletas son los mismos que protagonizaron la segunda vuelta de 2022, cuando Lula derrotó a Jair Bolsonaro por 1.8 puntos porcentuales.
Flávio Bolsonaro, de 45 años, es senador desde 2019 y candidato del Partido Liberal (PL), de derecha. Durante su campaña ha buscado el respaldo de los seguidores de su padre, quien fue condenado a más de 20 años de prisión por planear un golpe de Estado para derrocar a Lula.
Por problemas de salud recurrentes, Jair Bolsonaro permanece bajo arresto domiciliario y tiene prohibido presentarse como candidato a cargos públicos. También está sujeto a restricciones que le impiden publicar en redes sociales o hacer declaraciones públicas.
Pese a estas limitaciones, su figura continúa presente en la campaña de su hijo. Durante el lanzamiento de la candidatura presidencial, Flávio Bolsonaro proyectó un video generado con inteligencia artificial en el que aparecía su padre respaldándolo.
Las consecuencias de las elecciones de 2022 siguen presentes
La disputa electoral se desarrolla en medio de las divisiones que marcaron la política brasileña después de las elecciones de 2022. Muchos seguidores de Jair Bolsonaro se negaron a reconocer la victoria de Lula y, el 8 de enero de 2023, miles de personas irrumpieron en el Tribunal Supremo, el palacio presidencial y el edificio del Congreso en Brasilia.
Las fuerzas de seguridad restablecieron el orden y miles de personas fueron arrestadas. Posteriormente, Jair Bolsonaro fue juzgado y declarado culpable de planear un golpe de Estado.
En la campaña actual, Lula y su Partido de los Trabajadores (PT) han presentado la elección como una “batalla por la democracia”, mientras sostienen que la condena del expresidente demuestra los riesgos que representa el bolsonarismo para las instituciones democráticas.
Por su parte, Flávio Bolsonaro ha cuestionado al PT y ha recordado los escándalos financieros que afectaron al partido durante años, con el argumento de que estos hechos provocaron el rechazo de parte del electorado.
Lula busca un nuevo mandato tras una extensa trayectoria política
Luiz Inácio Lula da Silva ya ha ocupado la presidencia de Brasil en tres ocasiones. Su primer y segundo mandato se extendieron de enero de 2003 a diciembre de 2010, periodo durante el cual fue reconocido por sus políticas sociales, incluido el programa de transferencias monetarias Bolsa Família, que contribuyó a sacar a millones de personas de la pobreza.
Al concluir su segundo mandato, Lula dejó el cargo con índices de aprobación superiores al 80%, según la información proporcionada.
Sin embargo, su trayectoria también estuvo marcada por condenas por corrupción y más de 18 meses en prisión. Esas condenas fueron anuladas en 2021, lo que le permitió competir en las elecciones presidenciales de 2022 y derrotar a Jair Bolsonaro.
Aunque continúa siendo una figura central de la izquierda brasileña, su gestión actual también ha recibido críticas, especialmente por su apoyo a la exploración petrolera en aguas costeras próximas a la desembocadura del Amazonas. Lula sostiene que los ingresos del petróleo pueden contribuir a financiar la transición hacia energías limpias.
Su gobierno también ha señalado la reducción de la deforestación amazónica durante la primera mitad de 2026 como un indicador de los resultados de sus políticas ambientales.
Una elección observada en América Latina y Estados Unidos
El resultado de la segunda vuelta es seguido de cerca en Brasil, América Latina y Estados Unidos, debido a las diferencias entre ambos candidatos sobre las relaciones internacionales y la seguridad.
Lula ha defendido la soberanía brasileña frente a la estrategia de seguridad de la administración del presidente estadounidense Donald Trump. En referencia a la denominada “doctrina Donroe”, el mandatario brasileño ha insistido en que “Brasil no encaja en el patio trasero de nadie”.
Flávio Bolsonaro, en cambio, ha buscado estrechar los vínculos con Washington y ha planteado trabajar con Estados Unidos contra las organizaciones criminales brasileñas. También ha prometido sumarse a la alianza contra el crimen denominada “Escudo de las Américas” si resulta elegido.
Con las encuestas previas a la votación situando a los candidatos prácticamente empatados, los brasileños decidirán este domingo quién ocupará la presidencia del país.

