De acuerdo con las indagaciones fiscales, la imputada engañaba principalmente a personas de la tercera edad, ofreciéndoles la supuesta afiliación a un bono gubernamental inexistente y solicitándoles registrarse mediante su cuenta bancaria. Una vez ganada la confianza de las víctimas, las llevaba a cajeros automáticos para que ingresaran sus tarjetas y claves, las cuales memorizaba para posteriormente intercambiar las tarjetas y retirar dinero sin que las víctimas se dieran cuenta.
Con esta modalidad, Benavides habría sustraído aproximadamente 50,000 dólares. La audiencia inicial se realizó en el Juzgado Décimo Segundo de Paz de San Salvador, que ordenó mantener la detención provisional mientras el proceso judicial continúa.
