Las protestas contra el costo de la vida y las deficiencias en los servicios públicos derivaron en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en Milán, Bolonia y Turín. En medio de las movilizaciones, la Confederación General Italiana del Trabajo anunció una huelga general para el 20 de noviembre.
Milán fue uno de los principales escenarios de los disturbios. En la plaza del Duomo, grupos de manifestantes levantaron barricadas, lanzaron petardos y atacaron a los agentes policiales, quienes respondieron con cargas y gases lacrimógenos. Medios italianos informaron de numerosos heridos y cerca de medio centenar de detenidos.
Los incidentes provocaron el cierre de la estación de metro del Duomo y obligaron a comercios y turistas a abandonar temporalmente el centro de la ciudad. La Policía también intervino en la Galería Vittorio Emanuele II para desalojar a manifestantes encapuchados.
En Bolonia, siete personas fueron detenidas durante los enfrentamientos, según la agencia ANSA. Las autoridades utilizaron cañones de agua para dispersar a los participantes y ordenaron el cierre preventivo de la estación ferroviaria.
En Turín también hubo momentos de tensión durante las manifestaciones contra el aumento del costo de la vida y la gestión de la primera ministra Giorgia Meloni.
Mientras tanto, en Roma, miles de personas se movilizaron bajo la convocatoria “Juntos en la Vía Principal”, impulsada por la CGIL y más de cien asociaciones laicas y católicas. Los participantes exigieron mejoras salariales, servicios públicos, una política fiscal más justa y una reducción del gasto militar.
Durante esa concentración, el secretario general de la CGIL, Maurizio Landini, anunció una huelga general para el 20 de noviembre, fecha que coincidirá con una convocatoria de huelga estudiantil europea.
Meloni reconoció el derecho de la ciudadanía a manifestarse, pero condenó los actos violentos registrados en varias ciudades. “Manifestarse es un derecho. Incendiar nuestras ciudades no lo es”, afirmó.
La jornada de protestas en Italia coincidió con movilizaciones en Francia por el encarecimiento de la vida y las deficiencias de los servicios públicos. En Albania también se registraron manifestaciones por quinto día consecutivo, con incidentes frente a instituciones públicas, entre ellas las sedes del Tribunal Supremo y del Ministerio de Educación.

