La toma de posesión de Nasry ‘Tito’ Asfura como presidente de Honduras (2026–2030) ha sido ampliamente cubierta por la prensa hondureña, destacando una serie de elementos que marcaron la jornada y que han concentrado la atención mediática nacional.
Uno de los momentos más comentados fue la juramentación con su hija sosteniendo la Biblia, un gesto poco habitual en actos presidenciales, que tuvo una fuerte carga simbólica y familiar durante el acto protocolario en el Parlamento hondureño.
Otro punto central de la cobertura ha sido la decisión de asumir en la sede del Congreso Nacional y no en el tradicional Estadio Nacional José de la Paz Herrera, rompiendo con décadas de tradición. Esta decisión fue justificada por el propio mandatario bajo criterios de austeridad.
La prensa también ha resaltado la ausencia de presidentes y jefes de Estado extranjeros en la ceremonia de investidura, un hecho inusual en este tipo de actos. En su lugar, asistieron embajadores, representantes de organismos internacionales y autoridades nacionales.
El discurso de investidura ha sido otro de los ejes principales de cobertura mediática, con énfasis en frases como:
«Honduras, no te voy a fallar, vamos a estar bien»,
así como en la mención de temas prioritarios como salud, educación, empleo y seguridad.
Además, los medios han puesto contexto político al evento, recordando el respaldo previo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la candidatura de Asfura, así como la postura de la expresidenta Xiomara Castro, quien no reconoció formalmente su victoria electoral, aunque emitió un mensaje público deseándole éxito antes de la investidura.
En conjunto, la cobertura periodística ha coincidido en que la ceremonia estuvo marcada por una combinación de simbolismo religioso, ruptura de protocolo, decisiones de austeridad, mensajes políticos y contexto electoral, convirtiendo la toma de posesión en uno de los actos institucionales más comentados del nuevo período presidencial en Honduras.
