La abogada Thanya Pastor aseguró que la crisis de seguridad que vive Guatemala representa un escenario ya conocido por los salvadoreños, al que calificó como un “déjà vu” de lo que El Salvador enfrentó durante años. Según explicó, el país ya vivió esa etapa de violencia, impunidad y control territorial por estructuras criminales, y fue precisamente la aplicación de una política de seguridad firme lo que permitió revertir ese escenario.
Pastor destacó que, a pesar de las críticas de organizaciones de derechos humanos y sectores políticos opositores, el modelo de seguridad implementado por el Nayib Bukele demostró ser efectivo para recuperar territorios, debilitar a las estructuras criminales y devolver la tranquilidad a la población. En ese sentido, afirmó que “es la única manera de sacar a un país adelante”, subrayando que los resultados obtenidos en El Salvador hablan por sí solos.
En referencia a Guatemala, la abogada señaló que el desafío es aún mayor debido al nivel de infiltración de la corrupción en las instituciones del Estado, afirmando que existen estructuras que protegen directamente a los grupos criminales desde espacios de poder, incluso dentro del sistema de justicia. Esta realidad, explicó, hace que la aplicación de una política de seguridad firme sea más compleja, pero no menos necesaria.
Asimismo, comparó el escenario político del presidente Bernardo Arévalo con el que enfrentó el Presidente Bukele en sus primeros años de gobierno, cuando los partidos tradicionales bloqueaban sistemáticamente las iniciativas en materia de seguridad. Pastor recordó que ese mismo patrón de resistencia política fue superado en El Salvador, permitiendo avanzar en una transformación profunda del modelo de combate a la criminalidad.
Finalmente, sostuvo que la experiencia salvadoreña se ha convertido en un referente regional, no solo por la reducción de los índices de violencia, sino por la recuperación del control territorial, la estabilidad social y la percepción de seguridad ciudadana. Para Pastor, el caso de El Salvador demuestra que, con decisión política, liderazgo firme y respaldo institucional, es posible enfrentar estructuras criminales que durante décadas parecían intocables, convirtiendo al país en un ejemplo para la región.
