El líder del régimen birmano, Min Aung Hlaing, informó en un discurso televisado que «se han registrado daños significativos en Mandalay, Sagaing y Naypyidaw». Este es el primer reporte oficial de la crisis en una nación con limitado acceso a Internet desde el golpe de Estado militar de 2021.
Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, han alertado que el acceso a comida e insumos para las víctimas podría verse restringido debido al control militar sobre el país. En respuesta a la emergencia, Min Aung Hlaing indicó que visitó algunas de las zonas más afectadas y aseguró que las operaciones de rescate se realizan a contrarreloj.
«Visité personalmente algunos lugares afectados para evaluar la situación. Me gustaría extender una invitación abierta a cualquier organización y nación dispuesta a ayudar a la gente necesitada dentro de nuestro país», declaró el líder del régimen.
La junta militar declaró el estado de emergencia y solicitó apoyo internacional para enfrentar la crisis. Analistas han señalado que esta petición refleja la gravedad de la situación, dado que el régimen rara vez coopera con la comunidad internacional, especialmente después de que la Corte Penal Internacional (CPI) emitiera una orden de captura contra sus principales líderes.