El depuesto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se declaró no culpable este lunes ante un tribunal federal de Nueva York, donde enfrenta un proceso judicial por delitos vinculados al narcotráfico, según informó la cadena estadounidense CNN. Durante la audiencia, Maduro aseguró que aún se considera el “presidente” de Venezuela y afirmó que fue detenido en su residencia en Caracas.
La comparecencia judicial ocurre dos días después de que Maduro fuera capturado en un operativo estadounidense ejecutado el sábado, que incluyó acciones militares en tierra, bombardeos de aviones de combate y el despliegue de una fuerza naval. De acuerdo con la acusación, el expediente judicial también incluye a Nicolás Maduro Guerra, conocido como “Nicolasito”; al ministro venezolano del Interior, Diosdado Cabello; y a un presunto capo del narcotráfico actualmente prófugo.
La audiencia coincidió con la instalación del nuevo Parlamento en Caracas, donde diputados del bloque chavista expresaron públicamente su respaldo a Maduro y a su hijo, quien también ocupa una curul legislativa. “Ellos volverán. Nuestros ojos lo verán”, declaró Maduro Guerra, al tiempo que manifestó su apoyo a la presidenta interina Delcy Rodríguez.
En paralelo, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sostuvo una reunión en Nueva York para abordar la situación en Venezuela. En ese foro, el secretario general de la ONU, António Guterres, llamó a respetar los principios de soberanía, independencia política e integridad territorial, en un mensaje leído por la subsecretaria general Rosemary DiCarlo.
Desde Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su administración está “a cargo” de la situación en Venezuela y que mantiene conversaciones con las nuevas autoridades encabezadas por Rodríguez. La presidenta interina expresó su disposición a cooperar con Estados Unidos y propuso una agenda de trabajo conjunta orientada al desarrollo y la estabilidad.
Las autoridades estadounidenses han condicionado su relación con el nuevo gobierno venezolano al cumplimiento de objetivos estratégicos, entre ellos la apertura a la inversión estadounidense en las reservas petroleras, las más grandes del mundo.
En cuanto al impacto del operativo militar, no existe una cifra oficial de fallecidos. Una organización médica venezolana reportó alrededor de setenta muertos y noventa heridos, mientras fuentes militares redujeron el número a al menos quince víctimas mortales. Cuba, por su parte, informó que treinta y dos ciudadanos cubanos del equipo de seguridad de Maduro murieron durante los enfrentamientos en Caracas.
Desde el exilio en España, el dirigente opositor Edmundo González Urrutia calificó la captura de Maduro como “un paso importante”, aunque insuficiente para la normalización del país, e insistió en la necesidad de respetar los resultados de las elecciones de 2024 y liberar a los presos políticos.
La Unión Europea reiteró que la transición política en Venezuela debe ser inclusiva y considerar a la líder opositora María Corina Machado, mientras Trump afirmó que las elecciones se celebrarán “en el momento correcto”, tras estabilizar lo que calificó como un “país fallido”.
Maduro gobernó Venezuela desde 2013, tras la muerte de Hugo Chávez, en medio de procesos electorales cuestionados por la comunidad internacional y un deterioro sostenido de las instituciones democráticas.
