Durante el Primer Desayuno Nacional de Oración, el Presidente Bukele compartió detalles sobre los años más oscuros que enfrentó El Salvador, cuando las pandillas controlaban el país como un “verdadero gobierno”, imponiendo toques de queda, extorsiones e impuestos ilegales a los negocios.
“Nos reunimos un día viernes, en la noche, en Casa Presidencial, con el gabinete de Seguridad, cuando ya había empezado la matanza. Los salvadoreños lo saben, las pandillas estaban en todos lados… Era prácticamente imposible enfrentarlos”, recordó.
Bukele explicó que se decretó un estado de emergencia y estado de excepción, pero la violencia continuaba. “Era como un cáncer con metástasis que estaba en todos lados, en órganos importantes que deberían estar sanos, pero que estaban contaminados por esa enfermedad que se había regado durante décadas”, dijo.
Ante la incertidumbre y el temor por las bajas humanas, el Presidente decidió acudir a la fe:
“No sabíamos qué hacer y entonces dije: ‘hagamos una oración’ y pedimos sabiduría, guía, pero sobre todo pedimos que las bajas humanas fueran mínimas… Al día de hoy, nuestra guerra contra las pandillas no tuvo una tan sola baja civil”.
Bukele agregó que otros países han intentado replicar el modelo salvadoreño, enviando equipos y compartiendo información, pero no han logrado los mismos resultados:
“Creo que la razón es porque se debe incluir como pilar fundamental la oración y pedirle a Dios”, concluyó, resaltando que la fe fue esencial para transformar la seguridad y proteger vidas.
El mandatario relató los años más violentos de El Salvador y cómo la oración permitió que no hubiera bajas civiles en operaciones de seguridad.
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Durante el Primer Desayuno Nacional de Oración, el Presidente Bukele compartió detalles sobre los años más oscuros que enfrentó El Salvador, cuando las pandillas controlaban el país como un “verdadero gobierno”, imponiendo toques de queda, extorsiones e impuestos ilegales a los negocios.
“Nos reunimos un día viernes, en la noche, en Casa Presidencial, con el gabinete de Seguridad, cuando ya había empezado la matanza. Los salvadoreños lo saben, las pandillas estaban en todos lados… Era prácticamente imposible enfrentarlos”, recordó.
Bukele explicó que se decretó un estado de emergencia y estado de excepción, pero la violencia continuaba. “Era como un cáncer con metástasis que estaba en todos lados, en órganos importantes que deberían estar sanos, pero que estaban contaminados por esa enfermedad que se había regado durante décadas”, dijo.
Ante la incertidumbre y el temor por las bajas humanas, el Presidente decidió acudir a la fe:
“No sabíamos qué hacer y entonces dije: ‘hagamos una oración’ y pedimos sabiduría, guía, pero sobre todo pedimos que las bajas humanas fueran mínimas… Al día de hoy, nuestra guerra contra las pandillas no tuvo una tan sola baja civil”.
Bukele agregó que otros países han intentado replicar el modelo salvadoreño, enviando equipos y compartiendo información, pero no han logrado los mismos resultados:
“Creo que la razón es porque se debe incluir como pilar fundamental la oración y pedirle a Dios”, concluyó, resaltando que la fe fue esencial para transformar la seguridad y proteger vidas.
